GLORIA DE DIOS ES ENCUBRIRSE

¿Sabía usted que Dios a través de los siglos se ha manifestado de muchas maneras, pero siempre se ha encubierto, se ha escondido en un velo? Cuando se habla de velo se habla de un vaso de barro, por ejemplo en Melquisedec, en Moisés, o en David (que fue elegido como rey de Israel). En Deuteronomio 31: 17 se narra que Dios cuando se enojaba con el pueblo, se escondía y no se manifestaba por años. También Dios se ocultó en Jesús de Nazaret, esa es otra evidencia, según Juan 1: 10 que dice: “…el mundo no le conoció.” O sea, Dios mismo se metió en un velo llamado Jesús y caminó en medio de ellos, pero NADIE creyó en él. Esa manifestación cumplió su propósito de morir, quitó el pecado, destruyó al diablo y abrió un camino nuevo y vivo; pero resucitó, y se fue a luz inaccesible. Hebreos 9: 28 dice que el Señor vendría sin relación con el pecado, y aclararía lo oculto, además divide los dos evangelios y nos enseña nuestra verdadera identidad. Otra evidencia es que Dios habitaría y andaría en medio de nosotros (2da., Corintios 6: 16- 18). Los teólogos y eruditos jamás creerían que el Señor habita hoy en José Luís De Jesús, Jesucristo hombre al que lo llaman el ANTICRISTO ya que él no conoce a Cristo según la carne (2da., a Corintios 5: 16). Solo Creciendo en Gracia se honra la sangre de Jesús en la cruz al destruir al diablo (Hebreos 2: 14). Además entendemos que en el 666 habita Dios porque andamos en su Santidad (Hebreos 12: 14). Dios mismo puso un código en la mente y los suyos (las ovejas) ya que al escucharlo entienden (Daniel 12: 10). Hoy sabemos que el Señor regresó y se encubrió pero NO para sus hijos. Declaramos que sus ojos son abiertos para entender que todo lo que Jesucristo hombre ha dicho está escrito y se cumplirá. Apreciado Lector: Gloria de Dios es encubrirse, pero hoy, sus hijos los vemos... ¡Bendecido!