El Gasómetro

Santiago de Chile tiene muchos edificios y estatuas, que la caracterizan como ciudad. El desde su niñez tenía uno muy especial y se podría llegar a pensar, que era un lugar, que solo tenía significado para él y posiblemente para nadie más. Era el gasómetro de la estación central. De alguna manera esa extraña construcción, despertaba su curiosidad y le servía de referencia, cuando se movía por la ciudad. Cuando viajaba fuera de Santiago, el divisar el gasómetro al regresar, le decía que ya pronto estaría en casa. Llegó el golpe de estado y el dejó Santiago, se alejó del gasómetro para radicarse muy lejos allá en Gotemburgo. Cuán grande fue su alegría, cuando se percató que al igual que en Santiag, cerca de la estación central ferroviaria de Gotemburgo, había un gasómetro, igual que el de Santiago, pero más chico. Una vez más, el gasómetro se transformó en el punto de referencia. Ya no se usaba como tal, pero dado el tremendo respeto de los suecos por la naturaleza, se pensó que el futuro del gasómetro estaba asegurado, ya que allí moraban, bandadas de Halcones, que hacían que el gasómetro, no pudiera ser derribado. Un día se tomó la decisión, el capital con su voraz hambre, en busca de terrenos valiosos, exijo que se terminara con la consideración con los halcones y el gasómetro fue derribado. Hoy el punto de referencia y orientación no está más y él se pregunta mientras mira el lugar vacío donde antes estuvo el gasómetro. ¿Que nos quiere decir, con esto el destino?