Rostros mojados

Llega una etapa en la vida en que son los recuerdos, los que nos entregan los mejores momentos. Un recuerdo ha estado asaltándome en los últimos días, el de un beso, un beso que diste temprano en la vida, en un atardecer lluvioso en un día de invierno. Nos encontramos a la salida de tu colegio y nos besamos allí, en esa esquina, con el rostro mojado por la lluvia. No puedo irme sin decirte, que nunca lo olvide, ni tampoco lo olvidaré. Gracias por ese recuerdo que me dejaste y que tanto placer meda, todavía por estos días, tan lejanos. Waldemar Selassie